El duelo

La muerte o pérdida de alguien o algo querido y significativo en nuestras vidas representa un impacto emocional tan grande en el presente y en las proyecciones futuras que nuestro equilibrio vital se siente sacudido, tambaleado y agazapado.

El duelo humano es una reacción natural y esperable ante una pérdida, es el precio que pagamos por amar a las personas, a las cosas y a los estados, y que nos permite readaptarnos a la nueva situación. Algunos de los síntomas o reacciones normales del duelo son: tristeza, enfado, miedo, culpa, irritabilidad, insomnio, pérdida de apetito, dolores físicos, soledad, ansiedad, añoranza, confusión, pensamiento rumiativo, hiperactividad o desgana, sentir la presencia del ser querido,  aislamiento, ect.

El dolor hace que emprendamos un viaje duro y difícil hacia nuestro interior. Un viaje que, aun siendo desgarrador en muchos tramos, si nos conectamos con él, nos permitirá llegar al final del trayecto con un reequilibrio vital, un crecimiento postraumático y  una transformación personal.

Como decía William Shakespeare, debemos dar palabras (y sentido) al dolor; el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe.

Hoy sabemos que gran  parte de la población no requiere de ayuda psicológica especializada en este viaje.  Sin embargo,  esta experiencia vital, en ocasiones, lleva consigo que los síntomas se agraven y persistan en el tiempo. Dicha sintomatología  va en detrimento de la calidad de vida de la persona, afectando a sus relaciones, su trabajo, y su mundo interior, siendo en estas situaciones donde las personas afectadas van a necesitar de un acompañamiento terapéutico que les ayude desde la seguridad a encontrar el sentido único de lo vivido y alcance un reequilibrio personal.

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Perder a un ser querido a través de la muerte es la experiencia de pérdida más reconocida socialmente. Sin embargo, en mis intervenciones terapéuticas considero fundamental ampliar el concepto de pérdida para que sus distintas formas y versiones, al margen de matices e intensidad de reacciones, puedan ser acogidas con un reconocimiento social como respuestas naturales, esperables y culturalmente aceptables pues también sacuden nuestros mundos psicológicos haciéndonos entrar en un ciclo emocional similar al que sentimos con la muerte de nuestro ser amado.

Otras de las pérdidas más comunes son:

  • Pérdidas relacionales (pareja, amistad, familiar…)
  • Pérdida de la salud y/o cambios asociados a enfermedades
  • Pérdida de trabajo
  • Pérdida de una mascota
  • Cambio de residencia
  • Transición de etapas evolutivas…

Si necesitas ponerle palabras a tus lágrimas externas o internas, ponte en contacto conmigo, estaré encantada de escuchar lo que para ti sea importante.

Tlf de citas: 694 46 46 02

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